Identidad y Videojuegos

InvestigaciónEnsayosReflexiones acerca de la identidad cultural [Ensayo]

Reflexiones acerca de la identidad cultural [Ensayo]


“Because if you don´t see yourself represented ouside of yourself, you just feel invisble”

Latin History for Morons – Obra teatral de John Leguizamo

 

El objetivo de este ensayo es el de indagar diferentes significados e ideas en torno a la noción de identidad cultural, para en trabajos posteriores estudiar la relación de la identidad cultural con los videojuegos. Al hacer un recorrido por las diferentes acepciones que se la han dado al termino se encuentran definiciones monolíticas, así como otras en las que se da cuenta de la naturaleza dinámica de este concepto.  También es necesario integrar en esta exploración los cambios causados por la globalización, así como la disrupción que ha generado la tecnología en los procesos identitarios.

Algunas definiciones

Según Cheik Anta Diop, son tres los pilares de la identidad cultural: el histórico, el lingüístico y el psicológico. Para este investigador, que centró su trabajo en la construcción de una identidad nacional africana, la conciencia histórica es el activo más valioso que un pueblo puede tener; los otros dos factores el lingüístico y el psicológico, están asociados al territorio y a la permanencia de estructuras culturales, respectivamente. (Cheik Anta Diop, s. f.) Enuncia que cada civilización tiene un doble registro conceptual, uno que solo se puede aprender desde adentro del grupo social y el otro es un registro universal que es con el cual una civilización puede establecer contacto con otra. Sobre esto concluye que la perdida de este primer registro puede llevar al fin de las sociedades y que se deberían dar esfuerzos para proteger a estos. En otro de los trabajos de Diop se encuentra este texto que resume gran parte de esta idea: “Al redescubrir así nuestro pasado, hemos buscado un medio de recrear esa conciencia histórica sin la cual no puede haber una gran nación.” (Cheikh Anta Diop, 1968).

En el año 1996 Stuar Hall y Paul Du Gay publican Cuestiones de identidad cultural, el cual es una recopilación de seminarios que analiza desde la perspectiva de diferentes autores reflexiones acerca de la identidad cultural. En el capítulo quinto llamado: Identidades que se interpelan, Turquía / Europa de Kevins Roobins; habla del proceso de transformación que ha vivido Turquía para establecerse como nación y explicando el fenómeno de Ozal dice lo siguiente:

 El ozalismo fue, entonces, un fenómeno de considerable complejidad en su combinación de conservadurismo y cambio. Mantuvo la estabilidad gracias a su énfasis en la continuidad (con el pasado tanto kemalista como islámico), pero al mismo tiempo procuró liberar los elementos reprimidos y dinámicos de la cultura. La transformación era necesaria si el objetivo era la sincronización de Turquía con un mundo cambiante y el país quería encontrar la verdadera expresión de su identidad cultural. Una vez eliminada la represión psíquica, comenzaron a recobrarse las identidades y experiencias perdidas. Se hizo escuchar una diversidad de voces, todas las cuales exigían reconocimiento. Se liberaba una nueva energía.

En la identidad cultural turca se reconoció y apreció de manera creciente la diversidad étnica y de orígenes geográficos. Los turcos son cada vez más conscientes de la heterogeneidad y complejidad demográficas resultantes del Imperio Otomano. La nación única contiene toda una serie de identidades moleculares (lazes, georgianos, abjasios, azeríes, kurdos, turcomanos, yoruks, circasianos, griegos, albaneses, bosnios, tártaros, etc.). Los turcos redescubren hoy patrias perdidas, mundos perdidos.   Esta recuperación de identidades es acorde con el resurgimiento de un interés por la etnicidad en toda Europa. Lo particularmente significativo en el contexto turco ha sido la reactivación de las filiaciones y conexiones históricas gracias al derrumbe del orden y las fronteras de la Guerra Fría. Esas identidades se comparten a través de los límites de los Estados nación.

(Hall & Du Gay, 2003, p. 132)

Este análisis sirve para entender la identidad cultural como un reconocimiento de las interacciones en un mismo territorio geográfico de un número de individuos o grupos sociales, cada uno con sus identidades particulares, los cuales tratan de encontrar elementos comunes que los identifiquen entre sí; y que a su vez los diferencien de su entorno, haciendo un especial énfasis en las micro entidades y sus relaciones, todo esto en aras de conformar un país.

Identidad cultural – Identidad Personal

Al revisar el libro de Jonathan Friedman, Identidad cultural y proceso global, se puede notar como el autor equipara en varias ocasiones el concepto de identidad cultural con el del etnicidad y plantea un grafico con las variaciones del termino

(Friedman, 2001, p. 57)

Esto lleva a pensar que la noción de Identidad Cultural es muy similar a otras tantas que más o menos tienen el mismo significado: identidad social, identidad nacional, identidad popular, entro otros; además con el agravante que es muy cercano a conceptos como el de identidad personal, con el cual los limites no están claramente determinados y con el que se encuentran interconectados. Sobre este punto el autor dice lo siguiente:

En los sistemas sociales modernos, muchos grupos definidos culturalmente existen en un vacío definido por el espacio de la nación, constituida a su vez por la suma total de individuos definidos de idéntica manera. La nación no está compuesta por las relaciones entre los grupos étnicos. La identidad cultural es algo que los individuos tienen y constituye la base de cierto tipo de identidad social, pero esta nunca es el contenido de las instituciones sociales de la sociedad. Estas últimas son tan abstractas y neutras como el individuo abstracto.

(Friedman, 2001, p. 58)

En este juego de equilibrios entre la identidad cultural y la identidad personal, se encuentra que son dos entes diferentes -aunque interdependientes – y si bien pareciera que la identidad cultural es el producto de la suma de las identidades particulares, realmente la identidad cultural es el producto de las relaciones que establecen los individuos entre sí. Por otra parte, la manera en la que se construyen estas relaciones esta mediada por factores como la historia, el lenguaje o el territorio, pero estos no son los únicos para tener en cuenta.

Con relación a esto Phillip Penix-Tadsen , en su libro Cultural Code , cita a Imma Tubella para hablar de los ambientes culturales de hoy en día, y dice lo siguiente: “El rol de los medios masivos de comunicación es claramente ser un instrumento para la creación de una imagen de una identidad colectiva para propios y extraños, y haciendo esto, contribuyen a la construcción de una identidad propia”(Penix-Tadsen, 2016, p. 21). Con esto lo que podemos ver es seguir evidenciado la relación entre estas dos identidades, pero además se introduce un nuevo factor y es la mediación que hay entre ellas.

Esto hace que se pueda empezar a concluir que lo que se concibe como identidad cultural, es la interacción de diferentes elementos entre sí, lo que Lévi-Strauus llamaría una “Identidad estadística” (Lévi-Strauss 1977), que viene a ser como el resultado del promedio de los referentes culturales o de las señas de identidad que se asocian a un grupo social. También es necesario indagar estos términos bajo la perspectiva de cómo es el proceso de comunicación en intercambio de significados a través de los medios, sobre esto Néstor García Canclini dice lo siguiente:

Algunos autores mexicanos, entre ellos Carlos Monsiváis y Roger Bartra, han demostrado, a propósito de otros discursos -la literatura, el cine-, que ciertas representaciones de lo nacional se entienden más como construcción de un espectáculo que como correspondencia realista con las relaciones sociales. «Los mitos nacionales no son un reflejo de las condiciones en que vive la masa del pueblo», sino el producto de operaciones de selección y «trasposición» de hechos y rasgos elegidos según los proyectos de legitimación política.

Para radicalizar esta desustancialización del concepto de patrimonio nacional hay que cuestionar esa hipótesis central del tradicionalismo según la cual la identidad cultural se apoya en un patrimonio, constituido a través de dos movimientos: la ocupación de un territorio y la formación de colecciones. Tener una identidad sería, ante todo, tener un país, una ciudad o un barrio, una entidad donde todo lo compartido por los que habitan ese lugar se vuelve idéntico o intercambiable. En esos territorios la identidad se pone en escena, se celebra en las fiestas y se dramatiza también en los rituales cotidianos. Quienes no comparten constantemente ese territorio, ni lo habitan, ni tienen por tanto los mismos objetos y símbolos, los mismo rituales y costumbres, son los otros, los diferentes. Los que tienen otro escenario y una obra distinta para representar.

(Canclini, 2012, p. 177)

En este punto se observa que además de estudiar los elementos constituyentes de la identidad cultural, es necesario entender de que forma se establecen la relaciones entre ellos – en este caso a través los medios de comunicación- y de cómo se construyen estas relaciones con los sujetos que conforman el grupo social.

Conclusiones

Después de analizar algunos de los enunciados y de los autores que han dado definiciones acerca del concepto de identidad cultural, se puede concluir que la identidad cultural es la suma de un conjunto de factores que afectan a un grupo social, que sirve para producir unos elementos de conexión y un sentido de pertenencia. Estos factores pueden ser de diferente naturaleza: sociales, históricos, políticos, lingüísticos, religiosos, filosóficos, jurídicos, artísticos, familiares, etc. Algunos vienen como parte de un constructo social y otros son aprendidos o impuestas por parte del grupo social, otros simplemente se generan de manera espontanea como parte de las interacciones de los miembros de una comunidad.

Sin embargo, surgen varias preguntas: ¿qué pasa con las sociedades o pueblos sin historia, o sin conocimiento de esta? ¿qué pasa con los pueblos que desconocen su pasado? ¿sobre qué se sostiene esta identidad? ¿qué pasa si los mediadores entre estos factores y los individuos o los grupos sociales no están alineados y los mensajes se distorsionan?

Una forma de entender la identidad cultural es como una red, que se puede visualizar como un grafo, en la cual en el centro se ubica el concepto de identidad cultural y a su alrededor orbitan diferentes elementos, que son nodos comunicados entre sí.  Estos objetos que circulan alrededor del concepto principal están unidos entre sí por arcos, que pueden ser muchas cosas: medios de comunicación, artefactos culturales, etcétera. Y todo esto se está moviendo en función de factores como el tiempo. Bajo esta perspectiva, la cultura digital lo que ha hecho es sumar velocidad a la generación, y a veces destrucción, de estos factores de identificación – nodos- y a estos objetos culturales – grafos –. Además, eliminado fronteras de territorio y de tiempo, para generar nuevas relaciones y nuevas identidades, que aún estamos en proceso de entender.

Bibliografía:

Canclini, N. G. (2012). Culturas híbridas. Recuperado de https://books.google.com.co/books?id=1PzpAebyqiYC

Cheik Anta Diop. (s. f.). El Correo. 56.

Friedman, J. (2001). Identidad cultural y proceso global. Buenos Aires: Amorrortu.

Hall, S., & Du Gay, P. (2003). Cuestiones de identidad cultural. Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Penix-Tadsen, P. (2016). Cultural code: Video games and Latin America. Cambridge, MA: The MIT Press.

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